TRASCENDENCIA DE UNIVERSIDAD - VERDAD
Oswaldo Encalada Vásquez

 
En el cuatrimestre que abarca los meses de enero a abril del año 1986, es decir, hace tres décadas, apareció la revista UNIVERSIDAD-VERDAD, órgano de difusión y de comunicación periódica de la Universidad del Azuay, que, en aquel tiempo era todavía una sede en nuestra ciudad de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. 

La comunicación es un hecho fundamental en la vida de las personas, y puede decirse que este mismo rango de importancia posee para las organizaciones.  Una vez consolidada y plenamente establecida una institución necesita comunicar y comunicarse, difundiendo lo que hace y lo que produce.  De esta necesidad nacen algunas formas de comunicación que van desde las carteleras, los periódicos murales, hasta pequeños impresos que dan cuenta de novedades institucionales, de proyectos, de conmemoraciones.  Cuando la situación se vuelve más compleja y la institución alcanza mayor tamaño, lo usual es que se busque un modo de comunicación que sea más trascendente. 

En el caso de las universidades, aunque la situación inicial suele ser muy parecida, por su propia naturaleza –ser un centro de educación superior y, además, un centro de investigación- necesita comunicarse interiormente con los miembros de su comunidad, y exteriormente con la sociedad de la cual es parte vital.

Este es el caso de la Universidad del Azuay.  Ciertamente que su propia dinámica académica ha producido obras de diferente índole: textos de apoyo a la docencia, investigaciones puntuales en los diferentes campos del conocimiento y de la tecnología, reflexiones que nutren y posibilitan el debate de las ideas, aportes a la crítica y al arte; pero junto a este tipo de publicaciones de corte científico, tecnológico, humanístico y docente hacía falta una publicación que permitiera una presencia periódica en el medio universitario interno, y también dirigido hacia el exterior; un medio que permitiera la expresión del pensamiento de la comunidad y también que aprovechara el aporte de personas que no forman parte de su claustro; una publicación que patentizara el avance de la ciencia, de la tecnología, del pensamiento, de la reflexión, de los nexos y la vinculación de la Universidad del Azuay con su medio local, regional y nacional. 

Toda esta tarea la ha asumido la revista UNIVERSIDAD-VERDAD desde hace ya tres décadas. 

Con la decisión ya firme y el apoyo necesario para la creación de la revista fue indispensable buscarle un nombre, y se lo consiguió con una feliz secuencia de dos sustantivos que riman en el plano meramente formal, y que en lo esencial declaran la relación que la verdad tiene y debe tener todo el tiempo con una universidad.  Si la Universidad es la sede de la razón, como lo había proclamado Hernán Malo, ese mismo concepto de Universidad podía juntarse en un sintagma único, como un solo ser, una designación lingüística que mostrara cómo la Universidad y la búsqueda de la verdad son una sola y la misma cosa.  Eso es, eso dice el nombre UNIVERSIDAD-VERDAD. 

El diseño de la portada fue encargado a los diseñadores y arquitectos Dora Giordano Bacarelli y Diego Jaramillo Paredes.  La imagen gráfica es una muy significativa expresión de este ser de la VERDAD, que nace, brota y se origina en la labor desempeñada por la Universidad.  La una es fuente; la otra, producto vivo.  La una es matriz; la otra, descendencia.